El modelo de inmigración multicultural se fundamenta en que sin tener que renunciar a su identidad y diversidad cultural, son beneficiarios de los mismos derechos y libertades que los ciudadanos del país de acogida. Holanda o Suecia tienen implementado este modelo. El modelo de inmigración de asimilación reconoce la igualdad de todos los ciudadanos en el espacio público, sin que las diferencias que pueden distinguir a unos de otros importen fuera de la vida privada. De esta manera, este modelo busca la asimilación completa del inmigrante a los valores nacionales que son definidos como dominantes. Francia es el ejemplo paradigmático de este modelo de inmigración.